miércoles, 20 de febrero de 2013

Una persona ilustre delante de Dios




1ª de Crónicas 4:9-10 


“Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.



Encontramos en el capítulo 4 de 1ª de Crónicas un personaje muy peculiar, en medio de casi 8 capítulos de genealogías, el escritor (inspirado por Dios) se toma el tiempo para hablar acerca de Jabes y se menciona  que “FUE MAS ILUSTRE QUE SUS HERMANOS”, pensando en esta declaración viene a mi mente la pregunta ¿que podría tener este hombre que haya logrado  por decirlo de alguna forma “impresionar”  a Dios?


Creo y lo digo seguro de esto, que Dios no se impresiona con alguien que tiene mucho dinero, Dios no se impresiona con fama, Dios no se impresiona con talento, elocuencia, belleza o preparación académica.

Si bien es cierto que no se nos menciona más de este personaje podemos conocer a través de solo estos dos versículos que hizo a Jabes una persona ilustre.


¿Cómo puedo ser ilustre delante de Dios?



I.                  “E invoco Jabes al Dios de Israel”



Sin temor a equivocarnos podemos asegurar que el tenia una vida de oración porque lo que se nos menciona de él en este pasaje es su oración.  Cuando alguien quiere hacer algo grande por Dios, cuando alguien busca que su vida pueda impactar al mundo con su testimonio, sin lugar a dudas lo primero que debe ser es “Un hombre de oración” grandes hombres de la historia nos demostraron el poder que la oración podía tener sobre la vida de un hombre, ejemplos nos sobrarían, pero Daniel oraba 3 veces al día y Dios lo libro del foso de los leones, Elías oró y fuego cayó del cielo, Josué oró y detuvo el sol, Jesús dijo: “y todo lo que pidiereis al padre en mi nombre Él lo hará”. Buscas ser un alguien ilustre conviértete en un hombre o una mujer de oración.



II.               ¡Oh, si me dieras bendición,…, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!

Vemos en esta parte del pasaje que Jabes comprendía que sin Dios estaba perdido, Jabes anhelaba la bendición de Dios en su vida, Jabes anhelaba la protección de Dios, deseaba estar cerca de Dios y poder ver su mano obrando en su vida, Jabes estaba poniendo en las manos de Dios su vida, estaba poniendo su confianza en Dios. Una persona que desea tener una comunión intima y personal con Dios y que anhela ser bendecido, cuidado, protegido y que el deseo de su corazón es que la mano de Dios pueda palparse en su vida, es sin duda alguien que podrá sobresalir de el resto, nunca alguien que es bendecido por Dios, alguien que es cuidado y prosperado por Dios, ese alguien nunca será igual a los demás.



III.           y ensancharas mi territorio



Seguramente Jabes era un siervo de Dios, era alguien que en su tiempo y en el lugar donde estaba, había sido un impacto para otros, no solo Dios decía que era más ilustre que el resto de sus hermanos, pero incluso la gente de alrededor de Jabes su familia, sus amigos, la gente del pueblo podía ver en Jabes algo que lo hacía ser más ilustre que sus hermanos.



A pesar de esto, Jabes quería mas, si él quería poder hacer algo mas por Dios, el no se sentía satisfecho, él quería poder impactar a más gente con su vida, él quería que mas creyeran en Dios a través de él. Jabes le pedía a Dios que le diera más por hacer.



Cuantas veces nos erguimos el cuello porque somos maestros de escuela dominical, o porque cantamos en el coro, o porque ganamos almas los sábados en la mañana, pero alguien que tiene las ganas de ser reconocido por Dios, es alguien que constantemente busca hacer más por Dios, y no me malentiendas lo que Dios ya te ha dado, ese ministerio del que estas a cargo no debes de descuidarlo debes de ser el mejor siempre, pero si de verdad anhelásemos hacer mucho mas por Dios de lo que estamos haciendo y anhelásemos ser usados por Él y anhelásemos que él nos escoja y le rogamos que él nos tome en cuenta y que nos de mas para hacer, si de verdad nunca estuviéramos satisfechos con lo que hacemos y quisiéramos dar más para la obra de Dios, sin lugar a duda el nos reconocería eso dice 1ª de Samuel 2:30 que “El honra a los que le honran”



En conclusión aquel que tiene una vida de oración, aquel que anhela ver a Dios obrando en su vida, aquel que siempre desea hacer más por la obra de Dios nunca quedara sin reconocimiento de los hombres o de Dios.


Cuantos soñamos en tener mención honorifica , o sobresalir  en un trabajo, o ser reconocidos, tener fama, lograr un buen puesto, quizás ganar mucho dinero, pero nada de esto podría compararse con el hecho de que Dios dijera de ti que “ERES UN HOMBRE ILUSTRE”, elige ser reconocido por el hombre o ser reconocido por Dios! Elige ser reconocido en la vida pasajera, o en la vida eterna!