1ª de Crónicas 4:9-10
“Y Jabes fue más ilustre que sus
hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en
dolor.
E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición,
y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de
mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.
Encontramos en el
capítulo 4 de 1ª de Crónicas un personaje muy peculiar, en medio de casi 8 capítulos
de genealogías, el escritor (inspirado por Dios) se toma el tiempo para hablar
acerca de Jabes y se menciona que “FUE
MAS ILUSTRE QUE SUS HERMANOS”, pensando en esta declaración viene a mi mente la
pregunta ¿que podría tener este hombre que haya logrado por decirlo de alguna forma “impresionar” a Dios?
Creo y lo digo seguro
de esto, que Dios no se impresiona con alguien que tiene mucho dinero, Dios no
se impresiona con fama, Dios no se impresiona con talento, elocuencia, belleza
o preparación académica.
Si bien es cierto que
no se nos menciona más de este personaje podemos conocer a través de solo estos
dos versículos que hizo a Jabes una persona ilustre.
¿Cómo puedo ser ilustre delante de Dios?
I.
“E invoco Jabes al Dios de Israel”
Sin temor a equivocarnos podemos
asegurar que el tenia una vida de oración porque lo que se nos menciona de él
en este pasaje es su oración. Cuando alguien
quiere hacer algo grande por Dios, cuando alguien busca que su vida pueda
impactar al mundo con su testimonio, sin lugar a dudas lo primero que debe ser
es “Un hombre de oración” grandes hombres de la historia nos demostraron el
poder que la oración podía tener sobre la vida de un hombre, ejemplos nos sobrarían,
pero Daniel oraba 3 veces al día y Dios lo libro del foso de los leones, Elías
oró y fuego cayó del cielo, Josué oró y detuvo el sol, Jesús dijo: “y todo lo
que pidiereis al padre en mi nombre Él lo hará”. Buscas ser un alguien ilustre conviértete
en un hombre o una mujer de oración.
II.
“¡Oh, si me dieras bendición,…, y
si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!”
Vemos en esta parte del pasaje que Jabes
comprendía que sin Dios estaba perdido, Jabes anhelaba la bendición de Dios en
su vida, Jabes anhelaba la protección de Dios, deseaba estar cerca de Dios y
poder ver su mano obrando en su vida, Jabes estaba poniendo en las manos de
Dios su vida, estaba poniendo su confianza en Dios. Una persona que desea tener
una comunión intima y personal con Dios y que anhela ser bendecido, cuidado,
protegido y que el deseo de su corazón es que la mano de Dios pueda palparse en
su vida, es sin duda alguien que podrá sobresalir de el resto, nunca alguien
que es bendecido por Dios, alguien que es cuidado y prosperado por Dios, ese
alguien nunca será igual a los demás.
III.
“y ensancharas mi territorio”
Seguramente Jabes era un siervo de Dios,
era alguien que en su tiempo y en el lugar donde estaba, había sido un impacto
para otros, no solo Dios decía que era más ilustre que el resto de sus
hermanos, pero incluso la gente de alrededor de Jabes su familia, sus amigos,
la gente del pueblo podía ver en Jabes algo que lo hacía ser más ilustre que
sus hermanos.
A pesar de esto, Jabes quería mas, si él
quería poder hacer algo mas por Dios, el no se sentía satisfecho, él quería poder
impactar a más gente con su vida, él quería que mas creyeran en Dios a través de
él. Jabes le pedía a Dios que le diera más por hacer.
Cuantas veces nos erguimos el cuello porque somos
maestros de escuela dominical, o porque cantamos en el coro, o porque ganamos
almas los sábados en la mañana, pero alguien que tiene las ganas de ser
reconocido por Dios, es alguien que constantemente busca hacer más por Dios, y
no me malentiendas lo que Dios ya te ha dado, ese ministerio del que estas a
cargo no debes de descuidarlo debes de ser el mejor siempre, pero si de verdad anhelásemos
hacer mucho mas por Dios de lo que estamos haciendo y anhelásemos ser usados
por Él y anhelásemos que él nos escoja y le rogamos que él nos tome en cuenta y
que nos de mas para hacer, si de verdad nunca estuviéramos satisfechos con lo
que hacemos y quisiéramos dar más para la obra de Dios, sin lugar a duda el nos
reconocería eso dice 1ª de Samuel 2:30 que “El honra a los que le honran”
En conclusión aquel que
tiene una vida de oración, aquel que anhela ver a Dios obrando en su vida,
aquel que siempre desea hacer más por la obra de Dios nunca quedara sin
reconocimiento de los hombres o de Dios.
Cuantos soñamos en
tener mención honorifica , o sobresalir en
un trabajo, o ser reconocidos, tener fama, lograr un buen puesto, quizás ganar
mucho dinero, pero nada de esto podría compararse con el hecho de que Dios
dijera de ti que “ERES UN HOMBRE ILUSTRE”, elige ser reconocido por el hombre o
ser reconocido por Dios! Elige ser reconocido en la vida pasajera, o en la vida
eterna!