2da. de Samuel
Capítulo 11: 1-17
Encontramos en este pasaje de las Escrituras, un episodio de la vida
del Rey David algo impactante, el dulce cantor de Israel, el mismo que
venció al Goliat con una piedra y una honda, aquel varón temeroso de
Dios, ese hombre del que leemos “y Jehová estaba con David”, el mismo
hombre del que dicen las escrituras que tenía “un corazón conforme al
corazón de Dios”, si ese mismo hombre se descuido un día y dejando de
lado sus responsabilidades, descuido sus ojos, descuido su corazón y
cayó en pecado, no solo durmió con Betsabe si no que también trato de
encubrir su pecado y mando matar a uno de sus hombres más leales.
Después de algo así, parecería muy difícil encontrar perdón o encontrar una buena comunión con Dios pero…
Si un hombre como David cayó que podríamos esperar nosotros, la verdad
es que cualquier cristiano, el que sea, puede caer en pecado la Biblia
dice en 1ª de Corintios 10:12 “Y el que piense estar firme mire que no
caiga”, está diciendo que tanto tu como yo podemos caer en pecado y no
hablo solo de pecado de inmoralidad sino de cualquier pecado.
Cuantas veces cometemos el error de pensar que “Satanás nos hace pecar”
pero la Biblia dice en Santiago 1:14 que cada uno peca cuando de su
propia concupiscencia es atraído y seducido. Es por eso que cada dia sin
falta debemos buscar a Dios y buscar estar cerca de El porqué todos
estamos propensos a pecar.
¿Sabes porque David no se arrepintió
desde que Betsabe le dijo que estaba embarazada? La parte más difícil
de levantarse siempre es reconocer que hemos caído, creemos que todo
está bien, que yo puedo solucionarlo que nadie se va a enterar, pero lo
único que hacemos es hacer más grande ese hoyo en el que hemos caído…
El capítulo 51 de Salmos, es el Salmo que David escribió después de este
episodio con Betsabe y Urías, cuando David finalmente reconoció que
estaba mal que estaba lejos de Dios, entonces él sabía lo que necesitaba ...
51:1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a
tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
51:2
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
51:3
Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
51:4
Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
51:5
He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
51:6
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
51:7
Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
51:8
Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
51:9
Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
51:10
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
51:11
No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
51:12
Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.
- Vs 3-5 Reconoce su condición
- Vs 8 Pide recobrar el Gozo
- Vs 9 Pide que Dios olvide su pecado
- Vs 10 Pide limpieza de Corazón y rectitud de Espíritu
- Vs 11 Se presenta humillado delante de Dios
- Vs 12 Pide Gozo y Sustento
¿Cuántas veces hemos caído y es tan difícil encontrar perdón?
Este es un salmo impactante, vemos el dolor y la necesidad de David,
como anhelaba pureza y limpieza, ¿sabes? No importa cuánto ni como hayas
caído, en Dios hay perdón, Dios restaura, creo que cualquiera que clame
a Dios de esta manera con un corazón quebrantado, humillado y
necesitado encontrara restauración en su vida.
Que Dios los bendiga!
No hay comentarios:
Publicar un comentario